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28 diciembre, 2021

Gracias, Majestad

El día 24, no sé por qué razón, me perdí el mensaje navideño de S.M. el Rey Don Felipe VI. Justo el año que no debí hacerlo, porque, según lo leído en la prensa, este mensaje ha conmovido profundamente mi acérrimo republicanismo y estoy en un tris de confesarme monárquico. 

Tal vez, descreídos compañeros, hayan surtido efecto las dos reuniones habidas con el ministerio, consecutivas pero no revueltas, de la SELat y de Escuela con Clásicos.

Sea como fuere, alegrémonos: hoy es un gran día. Lean y gocen, amigos clásicos:



08 diciembre, 2021

Lenguas clásicas en Secundaria: mi último alegato

¿Puede haber una Educación Secundaria sin lenguas clásicas? Por supuesto que puede haberla. No se va  a acabar el mundo porque los ciudadanos no sepan latín ni griego. Hagámoslo, pues; prescindamos de lo prescindible.

Pero entonces habremos de preguntarnos qué es lo prescindible: ¿puede haber una Educación Secundaria sin Filosofía, sin Plástica, sin Tecnología, sin Música, sin Educación Física...? Pues también. Seguiríamos expidiendo impunemente títulos.

Lo que debemos plantearnos no es si puede haber Educación Secundaria sin lenguas clásicas, sino qué queremos enseñar a un estudiante de Secundaria y, sobre todo, qué esperamos de ese estudiante en el futuro. Si pretendemos que el estudiante de Secundaria llegue a ser un adulto que conozca y respete su pasado, que sea capaz de interpretar el presente a la luz de sus raíces históricas y culturales, que pueda sustentar sus opiniones gracias a una sólida formación, en ese caso hemos de impulsar las disciplinas humanísticas y, entre ellas, las lenguas clásicas. En caso contrario, sigamos con esta deriva, pero no nos extrañemos de encontrarnos la sociedad que tenemos, ni nos rasguemos las vestiduras al ver las aberraciones de que somos capaces: nosotros mismos hemos instruido esa sociedad.

Por otro lado, si privamos a los estudiantes de Secundaria de un primer contacto con las lenguas clásicas, cada vez será más difícil que haya estudiantes de latín y griego en Bachillerato y, por ende, en la universidad. Corremos el riesgo de, en un futuro no muy lejano, no contar con nadie que pueda leer textos clásicos (gran parte de ellos aún sin traducir), textos que son un pilar fundamental para nuestra civilización.

Así pues, señores y señoras responsables de la educación, sin querer ser alarmista y sin que suene a amenaza, piénsenlo bien: si deciden aniquilar el estudio de las lenguas clásicas, estarán contribuyendo a la destrucción del humanismo. Ni más ni menos.

20 marzo, 2015

Déjennos estudiar lenguas clásicas

Me levanto hoy con el manifiesto por la desaparición del arte en la educación, de Pedro Villarrubia (@pvil).

Un primer impulso me hace concebir la idea de escribir un manifiesto paralelo por la desaparición de las lenguas clásicas.

Sigo el revuelo originado en Francia con la nueva propuesta de reforma educativa, que, según dicen, supondrá la desaparición del estudio de las lenguas clásicas.

Recuerdo aquellos tiempos belicosos en que me apetecía pelear.

Hoy sólo pretendo que me dejen trabajar con mis pocos alumnos sin demasiadas trabas. Sin ningún afán proselitista, sólo me queda un ruego: dejen que los chicos que quieran estudiar clásicas lo hagan. No causan ningún perjuicio a nadie. No molestan, no son bichos raros, no son inútiles: alguien tiene que poder mantener el hilo de la cultura grecolatina, que cuenta con un inmenso caudal de textos aún sin traducir.

Déjennos estudiar lenguas clásicas, y hagan ustedes lo que quieran.